Libre de la adicción a la pornografía y de la depresión

 

Cuando estaba en la escuela secundaria, luché con la adicción a la pornografía. También estaba deprimido y no tenía dirección en la vida. Tenía un trasfondo religioso pero no conocía la gracia de Dios. Mi relación con Dios se basaba en mis obras y en la justicia propia. Conocía los Diez Mandamientos y seguía intentando vivir correctamente ante Dios, pero siempre fracasaba.

Cuando cumplí 25 años, empecé a ver los sermones del Pastor Prince en YouTube. Escuchar el verdadero evangelio de nuestro Señor Jesucristo cambió mi vida para siempre. Al creer correctamente, experimenté la transformación de mi corazón. Cuando dependí del amor de Cristo por mí, ya no deseaba ver pornografía diariamente.

Pensé que era imposible liberarme de la esclavitud de este patrón pecaminoso. La pornografía, la depresión y el miedo habían sido una esclavitud para mí, pero saber que Jesucristo tomó todos mis pecados y mi juicio en la cruz ¡rompió este hábito pecaminoso! Cuando creí que soy la justicia de Dios en Cristo, mi corazón cambió para amar a Dios y a los demás. ¡Hoy en día, he estado libre de la adicción a la pornografía y la medicina de la depresión por más de 2 años!

Pasé de despertarme para ver porno –y lo veía de 2 a 3 veces al día– a despertarme con ganas de estudiar la Palabra de Dios a diario. Ahora me deleito en la lectura de la Biblia y me resulta difícil dejarla incluso después de leerla durante horas. Toda la gloria es para nuestro Señor Jesucristo y su obra divina por nosotros en la cruz. Su amor me ha cambiado: de vivir en pecado y depresión a despertarme con alegría y paz en mi alma y disfrutar plenamente de cada día.

Al depender de su amor por mí, la vida vale la pena vivirla. Ahora espero pasar la eternidad con Dios y Cristo Jesús en el cielo. Después de vivir 13 años en esclavitud pecaminosa, ahora soy libre. Estoy viviendo en novedad de vida y estoy lleno de gozo en el Espíritu Santo. Con el hombre es imposible, pero con Dios todo es posible.

Gracias, Pastor Prince, por su hermoso y sorprendente ministerio. Espero que este testimonio ayude a otros que necesitan las buenas noticias de nuestro Señor Jesucristo.

Joel Daniel
Carolina del Norte, Estados Unidos